Turismo e Historia en la Base de Submarinos de Balaklava

La Historia está presente en muchas de nuestros destinos turísticos, las ruinas arqueológicas, excavaciones y museos son lugares protegidos y visitados por miles de personas todos los años.

Muchas veces no hay que remontarse a las antiguas civilizaciones para encontrar lugares interesantes, también la Historia Contemporánea y sus numerosos conflictos han dejado huella en múltiples ciudades.

Después de la II Guerra Mundial, Europa entró en una Guerra Fría que llevó a algunos países a crear defensas y bases militares hoy en día inutilizables, éste es el caso de la Base de Submarinos de Balaklava en Ucrania.

Base de Submarinos de Balaklava en Ucrania

Imagen: Expensive world

Ante la amenaza de un ataque nuclear por parte de los países que formaban la OTAN, Stalin quiso buscar un lugar secreto donde su flota de submarinos pudiera refugiarse y protegerse, el elegido fue el pueblo de Balaklava una pequeña localidad de pescadores con una larga bahía rodeada de montañas, con lo que cualquier proyecto quedaba oculto a los aviones espías.

Empezaron entonces las obras de construcción para uno de los proyectos más secretos realizados en la antigua URSS, el conocido como “Complejo 825 GTS”, llevado a cabo por los mismos ingenieros que habían hecho parte del metro de Moscú.

120 toneladas de roca fueron sacadas de la montaña para construir unas instalaciones capaces de albergar hasta 14 submarinos y que fueran autónomas en caso de un ataque nuclear, con tanques de combustible, vías de transporte interno mediante raíles, almacenes de agua potable y comida, baños, habitaciones, comedores, un hospital y lugares de recreo para el personal.

Base de Submarinos de Balaklava en Ucrania

Imagen: Hardmob

La montaña tenía una entrada y una salida cubiertas por rocas y redes, un canal de más de 500 metros daba acceso a los submarinos desde el mar a los talleres de reparación.

Tras la caída de la URSS en 1991, estas instalaciones fueron poco a poco abandonas siendo la última vez que se utilizaron por un submarino en 1994. A partir de 2003 la base se transformó en museo abierto a los visitantes y Balklava es hoy en día un tranquilo pueblo dedicado al turismo.

Imagen: C.W