Bélgica un país para los amantes del chocolate

Desde que uno pone los pies en tierras belgas, da igual desde qué frontera se haya traspasado o qué medio se haya utilizado para llegar, el aroma siempre es el mismo. Un olor suave y provocador para todos los apetitos. Bélgica huele a dulces y chocolate y no es sólo una forma metafórica de definirlo, es real y extraordinario.

 

En las calles belgas, desde la capital a los pueblos más pequeños, el inconfundible aroma del chocolate es el mejor saludo para el visitante. La gastronomía belga es famosa por su fascinante surtido de chocolates, entre los diferentes tipos de bombones y pralinés suman más de trescientos, y eso sólo en lo que respecta a un tipo determinado de dulce. El paso por Leónidas es imprescindible, la mayor tienda de chocolates del país y que se estableció hace más de un siglo en Bruselas bajo el nombre de su fundador, Leonidas Kestekides y que muchos aún identifican con el mismo rey espartano, símbolo de la marca belga.

 

El otro de los grandes secretos de la repostería belga no es otro que el gofre, que presenta dos variantes según su origen. El gofre de Bruselas tiene forma rectangular y es más denso y crujiente. El gofre al estilo de Lieja es circular y más dulce, con sabores de vainilla o canela. No obstante, se pueden encontrar ambos estilos en cualquier ciudad belga, sólo hay que pasar la dificultad de elegir cuál.

 

 

Fuente imagen: http://www.brusselspictures.com/2008/03/30/belgian-chocolate/

 

 

Fuente imagen: http://print.graphytop.be

 

 

Fuente imagen: http://thepostcardsfromfaraway.wordpress.com/2011/03/03/a-lesson-in-the-...